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Señor te suplico ser un buen defensor…

Que al asistir a un imputado vea en él a un ser humano, con Derechos que debo resguardar y con actitudes que debo entender.

Que nunca con mis palabras ni con mis acciones le irrespete, porque es él quien provee mi sustento. Que nunca se me ocurra maltratarlo, porque no es propio de una dama ni de un caballero.

Que siempre me preocupe por mantenerle informado, y visitarlo con frecuencia a la cárcel, porque se trata de su proceso y yo soy defensor.

Que bajo ninguna circunstancia deje de recurrir la decisión que le desfavorezca, para no ser yo el causante de que su pena sea definitiva.

Que nunca tenga que inasistir a su causa, y que pueda ser siempre un abogado diligente, porque podría retardar su tiempo en prisión.

Líbrame de la avaricia para que nunca se me ocurra cobrarle por mis servicios, porque podría dejar a sus familiares sin pan.

Permíteme defender con ahínco pero si agredir ni de palabras a la contraparte ni al tribunal, pues estoy consciente que debo ser modelo al litigar, ya que con mis logros enaltezco y con mis desatinos humillo la institución que me abrió los brazos , y a la cual puedo ayudar a crecer o a caer.

Si hasta ahora mi Dios no he sido un buen defensor muéstrame el camino y dame sabiduría para empezar a serlo.